La Cofradía de Jesús Nazareno es la encargada este año de representar a Calanda tanto en sus actos de la Semana Santa como en los de la Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón. Y a nosotros nos han otorgado el privilegio de representar a una familia nazarena.
Nuestro vínculo con la cofradía comenzó alrededor del año 80, cuando Fernando Gimeno, el padre de familia, decidió hacerse cofrade y asistir a los ensayos que realizaba el Nazareno. Pronto pasó a ser costalero, también formó parte de la junta y ejerció como responsable de la organización de la banda de tambores y de bombos.
Nací un 22 de junio de 1956, en Calanda. Desde muy pequeño, mis padres, José y María, el Garrén y la Copera, me educaron en la fe cristiana, y de ello les estoy eternamente agradecido. Esta fe es la que me ha impulsado, a lo largo de mi vida, a participar activamente en acciones parroquiales, y lógicamente a vivir intensamente la Semana Santa.
Después de pasar por las monjas y escuelas nacionales (como todos), realicé mis estudios de bachiller en los escolapios de Alcañiz. Y una vez finalizados, desestimé la oferta universitaria y opté por estudiar Contabilidad y Secretariado Mercantil. Dos años viajando con el autobús hasta Alcañiz, para realizar los estudios en la Academia Kühnel. A partir de entonces y, desde muy joven, hablo de 16 años, comencé mi vida laboral, siempre en Calanda y en la zona del Bajo Aragón desempeñando varios oficios. Dos años antes de la celebración del centenario del nacimiento de Luis Buñuel, comenzó mi relación laboral, hasta mi jubilación, en el Ayuntamiento de Calanda.
Nací un 22 de junio de 1956, en Calanda. Desde muy pequeño, mis padres, José y María, el Garrén y la Copera, me educaron en la fe cristiana, y de ello les estoy eternamente agradecido. Esta fe es la que me ha impulsado, a lo largo de mi vida, a participar activamente en acciones parroquiales, y lógicamente a vivir intensamente la Semana Santa.
Después de pasar por las monjas y escuelas nacionales (como todos), realicé mis estudios de bachiller en los escolapios de Alcañiz. Y una vez finalizados, desestimé la oferta universitaria y opté por estudiar Contabilidad y Secretariado Mercantil. Dos años viajando con el autobús hasta Alcañiz, para realizar los estudios en la Academia Kühnel. A partir de entonces y, desde muy joven, hablo de 16 años, comencé mi vida laboral, siempre en Calanda y en la zona del Bajo Aragón desempeñando varios oficios. Dos años antes de la celebración del centenario del nacimiento de Luis Buñuel, comenzó mi relación laboral, hasta mi jubilación, en el Ayuntamiento de Calanda.
Un grupo de amigos frecuentaba en los años 1966-1970 el Bar Olimpia. Allí se juntaba la pandilla haciendo tertulia varias veces a la semana, tomando café y hablando de lo humano y de lo divino. Eran vecinos del pueblo y tenían la consideración de virtuosos percusionistas, dominadores de los toques tradicionales de Semana Santa.
Por el bar de Tomás Gascón acudían su cuñado Blas Franco, Paco Herrero y Miguel Espada, todos ellos bombistas, así como su primo José Gascón, Gregorio Aznar, Manuel Dueñas y Gregorio Brumos, que tocaban el tambor. El grupo iba poco a poco aumentando, uniéndose Miguel Luengo, el blanco, que procedía de la banda de la Cofradía de la Dolorosa y después Pascual Palos, Mariano Gayán, José Quílez y un jovencísimo Miguel Magrazó. El coordinador que estaba al tanto de las reuniones y llevaba el control no era otro que Andrés Aznar, el tío Andrés.
La cuadrilla de Tomás Gastón en el concurso de Tambores de Híjar año 1971Semana Santa de Calanda 1972Año 1974. Foto de la grabación del programa que dirigía José María Iñigo (Directisimo – TVE)Viaje Cuadrilla de Tomás Gascón a Teruel grabados por RTVECuadrilla de Tomás Gascón Semana Santa 1970
Analizar la controvertida personalidad de Tomás Gascón es un asunto que no requiere ninguna simplificación. El artesano del tambor heredó de su padre, Juan José Gascón, toda la maestría en la fabricación de los instrumentos de percusión. El Padre Mindán, en su memorable trabajo para el libro El sueño de los tambores (2005), describe al padre de Tomás, Juan José Gascón Trallero, junto a Pascual Labarías Lahoz, el Juanete y Antonico Herrero, el confitero, como los mejores percusionistas en la primera mitad del siglo XX.
Tomás Gascón fabricó miles de tambores y bombos, que los fue vendiendo a medida que los iba construyendo. Empezó a trabajar desde muy niño en la pequeña casa de la calle Santa Águeda, y cuando la vivienda y el corral que tenía enfrente quedaron desbordados por la cantidad de material almacenado, se trasladaron a vivir a la calle San Miguel, en la confluencia con la plaza de España. Allí en la planta baja regentó un bar, con su mujer Josefina, al que le pusieron el nombre de Bar Olimpia.
Tomás Gascón concurso tambores Híjar (Foto del C.E. del Bajo Martín)
Así me siento al ponerme a escribir estas líneas que me ha pedido nuestro Presidente, Juan Herrero. Debo reconocer que han sido varias las ocasiones en las que lo ha hecho a lo largo de estos últimos años, pero, con la vida tan acelerada que llevamos y por falta de tiempo, nunca lo llegué a hacer. Pues bien, en estos momentos en los que, como he dicho, soy un nazareno más, creo que es una buena ocasión para saldar esa “deuda” que, de alguna forma, había contraído con Juan y con muchos de vosotros, con los que he tenido la oportunidad de compartir y -lo que es más importante- de disfrutar, asistiendo, en representación de nuestro pueblo, a Jornadas Nacionales, Jornadas de la Ruta e innumerables eventos culturales, algunos con gran repercusión mediática y muy atractivos desde todo punto de vista, como la Gala de los premios Goya y otros que no lo eran tanto. Recuerdo uno especialmente: la inauguración de una exposición sobre Los Olvidados, en Villanueva de los Barros, Extremadura. En todos los casos tuvisteis una actitud y disposición ejemplares, por lo que os estaré siempre agradecido. Habéis sido los mejores embajadores de Calanda en todos y cada uno de esos actos y no solo no habéis defraudado nunca, sino que siempre superasteis todas las expectativas, dejando el pabellón de Calanda en lo más alto.
Cada año y desde hace 50 el Bombo que preside la Plaza de España el Viernes Santo es todo un icono, sin duda el gran protagonista, en torno a él se junta el Alcalde, pregoneros, personajes públicos y demás personalidades invitadas al gran acto de “ Romper la Hora”, en él, empieza todo y con el presente, también acaba.
Puede fardar de que miles de personas lo han tocado, firmado, fotografiado, incluso de que conoce mas actores, cineastas, gente de la cultura y políticos que nadie, pero, ¿que sabemos realmente de nuestro bombo grande?.
Desde nuestros inicios como Cofradía, en la procesión de La Soledad y en el Santo entierro, la banda además de tambores y bombos siempre ha contado con el mejor complemento que ambos pueden tener: los Timbales.
Todos los que venimos de la “Escuela del Tío Andrés”, hemos visto los timbales participando en dichas procesiones.
Los timbales los hacía artesanalmente “El tío Andrés”. Esos timbales eran confeccionados unos con láminas de cartón y otros con corteza de palmera que él mismo iba rebajando manualmente hasta darle la forma que creía conveniente. Por ese motivo, no hay dos timbales iguales ya que cada uno tiene su medida y dimensiones.
Corría el invierno de 2016 cuando la Cofradía Jesús Nazareno de Calanda dio inicio a una idea cargada de cariño por una tradición: enseñar y practicar los toques típicos de la Semana Santa calandina. Desde esta manera, toda persona que quisiera, sin necesidad de pertenecer a nuestra cofradía y sin coste alguno, podía practicar y/o aprender de forma personalizada, antes del comienzo los ensayos propios de cada cofradía.