La Cofradía Jesús Nazareno de Calanda te invita a conocer nuestro pueblo y sus tradiciones. Aquí tienes muchos artículos. Esperamos que los disfrutes.

Sed bienvenidos.

Cofradía Jesús Nazareno - Calanda Labordeta

Cuatro glorias tienen las tierras y paisajes de Calanda que hacen que sus gentes se sientan más orgullosas, si cabe, de su propio orgullo. Y son: los tambores crugientes que rasgan el aire con su putuntúm al «romper la hora»; el melocotón tardío de allá para octubre; el milagro de Miguel Pellicer y el gesto adusto, irónico y sabio de… don Luis Buñuel.

José Antonio Labordeta
Luis Buñuel tocando el tambor en Semana Santa Calanda

Los tambores, fenómeno asombroso, arrollador, cósmico, que roza el inconsciente colectivo, hacen temblar el suelo bajo nuestros pies. Basta poner la mano en la pared de una casa para sentirla vibrar.

La naturaleza sigue el ritmo de los tambores que se prolonga durante toda la noche. Si alguien se duerme arrullado por el fragor de los redobles se despierta sobresaltado cuando éstos se alejan abandonándolo.

Luis Buñuel – “Mi último suspiro”
Cofradía Jesús Nazareno de Calanda - Paco Rabal

En la casa de Buñuel
por su familia habitada,
alguien suyo me empujó
hasta la vieja baranda
“Desde aquí, Luis Buñuel,
siempre este día se asomaba”.

Francisco Rabal – “Viernes Santo en Calanda”
Luis Eduardo Aute Rompe la Hora como invitado de honor - Semana Santa de Calanda 2009

Calanda es muy peculiar. Ahí, el fantasma de Buñuel está en todas partes. Para mí es el cineasta más grande de la historia del cine. Él y Hitchcock, pero él primero, según mis identificaciones con su cine. Estar en el pueblo donde nació Buñuel y además con ese delirio de los tambores, que se cuenta a cualquiera y no lo entiende… Hay que estar allí para ver cómo es esa catarsis colectiva. Siempre que puedo vuelvo a Calanda.

Luis Eduardo Aute
Isabel Coixet - Rompida de la Hora de Calanda 2017

Poco a poco, a medida que nos acercamos, un silencio estremecedor se apodera de la plaza. Miro a la derecha y por encima del enorme tambor que me hace sentir muy pequeña, veo el balcón de Buñuel y pienso en la niña de doce años que soñaba con hacer películas. Sigo siendo pequeña, sigo queriendo hacer películas pero ahora tengo una maza en la mano y cuando el alcalde baje la vara, tocaré con todas mis fuerzas para que todos toquen conmigo y juntos rompamos la hora, el aire, el tiempo: por la vida, por la muerte, por Buñuel, por todos nosotros. Allá vamos.

Isabel Coixet

Artículos Recientes

Carousel controls