Los tambores y bombos de Calanda en el Festival de cine de Málaga 2019

calandanazareno - festival cine Malaga 2019 2

Al igual que ocurrió hace 10 años, una representación de los tambores y bombos de Calanda se han desplazado a Málaga para participar en su prestigioso Festival de Cine. El motivo ha sido la presentación de la película “Buñuel en el laberinto de las tortugas“. La adaptación de la novela gráfica de Fermín Solís (Cáceres, 1972) que ha dirigido Salvador Simó es uno de los títulos más esperados del año ya que, antes de estrenarse, ha cosechado varios premios internacionales, entre ellos el de Mejor Director en el reciente Cartoon Movie.

Primera semana de ensayos en la Cofradía Jesús Nazareno de Calanda

calandanazareno - Cofradía Jesús Nazareno de Calanda - Ensayo 15-03-2019
Cofradía Jesús Nazareno de Calanda - Ensayo 15-03-2019
Cofradía Jesús Nazareno de Calanda – Ensayo 15-03-2019

“El nuevo Jueves Santo de siempre” por Joel Ibáñez Bondía

calandanazareno - vía crucis 2018

El vía crucis al calvario para mi gusto es la procesión mas bonita, cargada de sentimiento y con el carácter religioso mas marcado, se mezcla esa seriedad propia de la fé con esas ganas inmensas de desenfundar tambores y bombos.

La ascensión al monte calvario es uno de los momentos mas mágicos que he experimentado, las sensaciones que recorren mi cuerpo en cada silencio, en cada estación y padre nuestro rezado con esas voces inigualables en la megafonía, en ese cruce con las penitentes descalzas y las cruces un “piso” encima tuyo en el camino, con esa penumbra, con ese olor a romero, a tomillo, a Semana Santa, a Calanda, todo acaba de empezar.

Vía Crucis Semana Santa de Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)
Vía Crucis Semana Santa de Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)

Por estas fechas del año pasado, mi amigo Juan Franco me llamó y me dijo que de este año no pasaba, este año cumplimos lo de sacar una cruz en el Calvario, esta vez sí y para que eso sucediese si o si, me exclamó: “Y nos la vamos a hacer nosotros.”

“Entre lo oscuro” por José Antonio Gargallo Gascón

calandanazareno - Calanda : Jueves Santo 2013

Entre la octava y la novena, o puede que entre la séptima… no sé. Lo que tengo claro es que siempre está oscuro, con esa solitaria oscuridad que sólo siento en el calvario, de noche, entre cientos de sombras tocando. Es así, es ahí; en ese punto y en ese instante donde siempre me lo pregunto: qué hago aquí. Sí. Con lo bien que estaría en casa o en el bar (aunque cada día haya menos bares). Y entonces pienso en esa frase de Mud, la película de Jeff Nichols: No te fíes del amor, si no tienes cuidado te destruirá. Jodida neurosis colectiva. En fin. Puede que sea entre la novena y la décima, no sé, puede. El caso es que ahí estoy yo, con mi rítmico aleteo de brazos que más bien parece el pollo sin cabeza de todos los lugares comunes, dispuesto a formar parte del compás católico y de esa marea ingrávida del sentimiento, como uno más, tanteando la oscuridad del resto y disimulando la mía propia. No es fácil de saber por qué estoy ahí, la verdad es que no. Por qué me dejo arrastrar y por qué la tradición no muere, al menos conmigo. Sí, sí, puedes incluso remontarte y hacer pedagogía, terminarte con la idea del discurso especial de esta tradición, de lo etérea que es esta cobertura de chocolate que nos presenta al mundo y lo intenso de su sabor… Sí, todo lo que quieras, pero ahí estoy yo, entre peldaños simulados de tierra compactada. Suena incluso gracioso, dicho así. Después, es cierto que poco a poco voy saliendo de esa oscuridad, y la gente, al parar de tocar, habla y sonríe entre el polvo que genera la serpiente, y que se hace más envoltorio que abrigo conforme lo empuja la luz. Y es entonces cuando sucede. Es en ese instante cuando me doy cuenta. Cruzo bajo un tramo con farolas y lo veo al mirar hacia mi tambor. Es una sorpresa, una asquerosa sorpresa: voy perdido de sangre. Las manos, el parche, las mangas de la túnica, los palillos. Pequeñas gotas de sangre que para nada son mías, mi pasión no va más allá de mis arterias. Miro a mi alrededor y nadie se ha dado cuenta, imagino que no debería ser el único afectado; nadie mira a su tambor o al que tiene al lado con sorpresa, nadie parece haberse manchado como yo. Me cabreo. Pienso que tengo razón al poder cabrearme. Así que, mientras camino con todos, me llevo la mano derecha a la boca y chupo varias gotas. En principio no hay nada de especial en su sabor, podría ser de cualquiera con sangre en las venas; lo que sí percibo, y ese matiz llega al final, es que es sangre de bombo. Sí, tiene un sabor especial, no sé, a lo mejor me he pasado, no tiene un sabor especial, digamos que particular, eso es, sí, particular. Así que levanto la cabeza. En ese tramo la serpiente se ha estrechado y sólo vamos tambores huérfanos de compas. Intento mirar más allá, entre el morado y el negro que nos precede, que nos iguala… y sí, diviso, unos metros delante de mí, a una mano en alto esperando el siguiente pulso. No sé si es idiota/o pues el tercerol me impide concretar el género, pero está claro que lleva la mano, más allá de los nudillos, desecha de tanto roce contra la piel. Menudo papanganas. Me ha puesto perdido con su sangre. Seguro que no le importa y ha estado tocando como si se acabara el mundo, como si no hubiera nada más importante que marcar a la serpiente, como si todos compartiéramos las mismas respuestas, como si su misión fuera brillar entre el resto, con el resto…

Vía Crucís al Calvario - Semana Santa Calanda 2018
Vía Crucís al Calvario – Semana Santa Calanda 2018

“Algo que celebrar” por María Quílez

calandanazareno - Rompida 2017

Queda algo más de un mes para que arranque la Semana Santa de 2019 y el gusanillo lleva semanas haciendo de las suyas en los estómagos de los vecinos de los nueve pueblos de la Ruta del Tambor y el Bombo. Este año no será muy diferente a las demás –de hecho, en la tradición está la magia- pero sí hay algo importante que celebrar. Y es que, desde el pasado 29  de noviembre, los toques de tambor y bombo que identifican a este territorio son patrimonio cultural de la humanidad. Aquel día se convirtieron al fin en un tesoro que pertenece al mundo entero y que está en manos de toda la sociedad bajoaragonesa seguir poniendo en valor.

Rompida de la Hora de Calanda - María Quílez (primera de la izquierda) junto a sus compañeros de La Comarca
Rompida de la Hora de Calanda – María Quílez (primera de la izquierda) junto a sus compañeros de La Comarca

Luis Eduardo Aute y Calanda

calandanazareno - Luis Eduardo Aute
Luis Eduardo Aute en la inauguración de las Jornadas Nacionales de Exaltación del tambor, Calanda 2014
Luis Eduardo Aute en la inauguración de las Jornadas Nacionales de Exaltación del tambor, Calanda 2014

Calanda es muy peculiar. Ahí, el fantasma de Buñuel está en todas partes. Para mí es el cineasta más grande de la historia del cine. Él y Hitchcock, pero él primero, según mis identificaciones con su cine. Estar en el pueblo donde nació Buñuel y además con ese delirio de los tambores, que se cuenta a cualquiera y no lo entiende… Hay que estar allí para ver cómo es esa catarsis colectiva. Siempre que puedo vuelvo a Calanda.”

Luis Eduardo Aute

La “tamborrada” de Calanda en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco

El día 29 de Noviembre de 2018 pasará a la historia de Calanda, durante la Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que se celebró en Port Luis (República de Mauricio), la Unesco ha inscrito en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad las tamboradas o tamborradas, repiques rituales de tambor propios de diversas localidades de España, entre ellas, Calanda.

Tamborradas Patrimonia Cultural Inmaterial (UNESCO)
Tamborradas Patrimonia Cultural Inmaterial (UNESCO)

“El tambor y bombo de hoy, el tambor de ayer” por José Antonio Plana Conesa

calandanazareno - José Antonio Plana

Todos Calandinos nos quedamos con la frase “el tambor es el principio y es el fin”,  pues bien, no duden que si tiene principio, pero en ningún caso tiene fin.

Para alguien como yo, es una enorme suerte rodearse de tambores y bombos todo el año, algo mamado desde pequeño e inculcado desde la niñez, me obsesiona el sonido perfecto, la calidad y una bella terminación. Te fijas en los antiguos tambores y todo llama la atención, hablo de tambores hechos por esos artesanos que yo ni siquiera he conocido, reliquias que he tenido la suerte de tener en las manos con más de un siglo.