Carta del Papa Francisco a la Cofradía Jesús Nazareno de Calanda

Carta del Papa Francisco a la Cofradía Jesús Nazareno de Calanda

Con alegría y satisfacción me dirijo a vosotros para comunicaros las gestiones encaminadas a la obtención de una bendición papal para la cofradía Jesús Nazareno de Calanda, por el 50 aniversario de su fundación.

A través de un familiar que tiene línea directa con el Papa Francisco inicié un contacto que me llevó a don Juan José Omella cardenal y arzobispo de Barcelona, persona bien conocida en Calanda que por su vinculación con nuestro pueblo adiviné que el objetivo tendría un feliz final.

«Los Cocoteros» por José Miguel Asensio Membrado

Semana Santa Calanda 2017 - Procesión de "El Pregón" (Foto de Manuel Cobano Nuñez)

Una de las figuras fundamentales de nuestra Semana Santa es el cocotero.

Su presencia se hace necesaria y es esencial para el buen funcionamiento de nuestras procesiones. La Semana Santa ha cambiado y mejorado mucho con respecto a años anteriores. El orden, la indumentaria, y también, y muy importante, la mentalidad de la gente ha ido transformándose y adaptando a los nuevos tiempos. Tenía que ser así. Pero no fue fácil.

José Asensio Marco
José Asensio Marco

XXIV Jornadas de Confraternización de Cofradías (2022)

Cofradía Jesús Nazareno - Jornadas de Confraternización de Cofradías 2022
Cofradía Jesús Nazareno – Jornadas de Confraternización de Cofradías 2022
Cofradía Jesús Nazareno - Jornadas de Confraternización de Cofradías 2022
Cofradía Jesús Nazareno – Jornadas de Confraternización de Cofradías 2022

«Para gustos, redobles» por José Antonio Gargallo Gascón

"Para gustos, redobles" foto de José Antonio Gargallo

¿Este año será Como siempre o Como nunca? Como siempre parece imposible y factible al mismo tiempo; y Como nunca es probable que apetezca, después de lo vivido y de lo que aún estamos viviendo: no recuerdo un año con tantas posibilidades. Siempre y Nunca suelen usar diferente calor para fundirse con la Tradición. Siempre es la necesidad de que todo siga igual y Nunca la ilusión de rascar en esa necesidad, de festejarla con más descaro. También es cierto que para llegar a las sensaciones de este año hemos tenido que olvidar pronto la sacudida de vulnerabilidad que trajo consigo la pandemia (como si ya estuviéramos limpios del todo). Yo creo que olvidamos tan pronto porque somos seres que cada día necesitamos alimentarnos, que acto seguido digerimos y que a continuación desechamos lo que ya no es importante. Es un proceso rápido que no conlleva Tradición alguna, sino que responde a una búsqueda de estabilidad. Podría decirse que a la Tradición y a la supervivencia les ata la misma soga, pero en extremos opuestos. De ahí que sea imposible salir mejores, la pandemia no fue alimento, nos la tragamos, sí, pero no la digerimos para sacar nutrientes, sólo para excretarla rápidamente.

EL CONTEXO HISTORICO: La década de los sesenta y setenta (1ª parte)

Juan Luis Buñuel rodando "Calanda" en 1966

Desde los años inmediatos a la terminación de la Guerra Civil hasta mitad de los sesenta, la tradición de la Semana Santa permaneció anquilosada man­teniendo, sin variación, los mismos actos, horarios y demás celebraciones. Fueron tiempos de gran austeridad, encuadradas las costumbres a la intimidad familiar, destacando la sencillez con que los tamborileros participaban en los redobles sin ninguna clase de ostentación.

En aquellos años de escasos recursos hubo que agudizar el ingenio y una simple caja de sardinas de cubo valía para fabricar un tambor. Muchos ejercieron de artesanos, guardando las pieles de los animales sacrificados, corderos o cabritos, para curtirlos y convertirlos en parches para los tambores y bombos. La túnica servía para toda la vida, la cosían en casa, con mucho doble para bajarlo a medida que uno crecía. El instrumental, rústico o de compra, estaba siempre preparado para el gran momento. En esa época los más mayores recordaban que el tambor había que tocarlo con sentimiento y fijar muy bien los ritmos de la percusión.

EL CONTEXO HISTORICO: La década de los sesenta y setenta (2ª parte)

Rompida de la Hora 1974

ver «EL CONTEXO HISTORICO: La década de los sesenta y setenta (1ª parte)»

En 1971 la rompida en la plaza de la Hoya, que era el lugar tradicional de inicio y final de los redobles, resultó insuficiente para acomodar a tanta gente que quería presenciar el acto. Muchos tamborileros no pudieron acceder a la plaza y las quejas se trasladaron a la autoridad municipal. El Ayuntamiento tomó nota acordando que para el próximo año el romper la hora tuviera lugar en la plaza de España. Para eso fue trasladada la placa con la efigie de mosén Vicente Allanegui, obra del escultor José Lamiel, desde el arco de la Hoya, donde estaba ubicada, hasta la fachada de la casa Consistorial. Además con esta medida el Alcalde pudo presidir desde los balcones de Casa de la Villa, acompañados de sus invitados, la rompida y la ceremonia final.

En esa época, hace ahora 50 años, la Alcaldía de la Villa la ostentaba Serafín Espada Torres, siendo el Secretario del Ayuntamiento, Julián Bosque. Posteriormente, a Espada le sucedió en el cargo como Alcalde, Francisco Negro. El titular de la Parroquia, en aquel tiempo, fue mosén Antonio Salas, siendo sustituido por el sacerdote Antonio Ferrer Orrios. Entre medio de ambos estuvo de coadjutor Roberto Gracia.

«La esencia» por Joel Ibáñez Bondía

Rompida de la hora en el año 1971 (último año en la Plaza de la Hoya)

Después de dos años sin nuestra querida Semana Santa todo hace indicar que este año por fin sí, y no porque lo digan las autoridades, sino porque de verdad se respira a Semana Santa cuando andas por las calles de Calanda, un año más como siempre, como nunca.

Si algo caracteriza a nuestra Semana Santa es que al paso de los años se mantiene firme en sus formas, rigurosamente preserva las tradiciones, el orden y la majestuosidad de la misma, inalterable ante cualquier influencia que pueda llegar de otras tantas maneras de celebrar la misma.

Balance de la Escuela del tambor y el bombo

Ensayo Cofradía Jesús Nazareno Viernes 12/04/2019

El pasado viernes 25 de febrero terminó por este año la Escuela del tambor y el bombo.

Este año era un tanto especial, ya que se retomaba nuestra tradición más arraigada.

Después de dos años afectados por esta pandemia, no sabíamos cual iba a ser la respuesta de la gente, pero por suerte nos hemos visto gratamente sorprendidos por la afluencia de niños y mayores.

Este año la Escuela del tambor y el bombo se nos ha hecho corta a todos.

Se nota que la gente tiene ganas de volver a esos ensayos tan esperados, a las procesiones, al momento de Romper la hora y a nuestra entrañable Parada.

En una palabra, tenemos ganas de que nuestra querida y deseada Semana Santa, se vuelva a celebrar.

Desde aquí queremos mandar nuestro agradecimiento más sincero a todos los que nos han estado acompañando durante todos estos viernes.

A los compañeros de grupo, gracias, muchas gracias por vuestro tiempo y por ese trabajo tan formidable que se hace entre todos.

Escuela del tambor y el bombo.

logo 50 años pequeño
l