«Final y comienzo» por Alejandro Vallés

Alejandro vallés

Cada individuo tiene sus costumbres, sus creencias y sus gustos dependiendo de la cultura y
religión de la que proviene. Cada uno tiene, hasta incluso, su propio calendario.

Un calendario, por definición, es un sistema de representación estructurada del paso del
tiempo, organizado en días, semanas, meses y años.

Alejandro vallés
Alejandro vallés

«Momentos» por Adrián Galindo Fraga

Adrian Galindo Fraga

Un año más estamos inmersos en plena Cuaresma, un tiempo especial para todos los calandinos.

Semanas de ensayos y jornadas, que marcan la llegada de nuestra Semana Santa. Días que vivimos de una forma muy intensa en nuestra cofradía.

Son muchas las vivencias que los calandinos y calandinas compartimos con nuestras cuadrillas entorno al tambor y el bombo. Sin embargo, hay otros momentos que nos hacen vivir estos días de una forma íntima y especial.

Adrian Galindo
Adrian Galindo

«Semana Santa: pedagogía del alma» por Óscar Luengo Palos

Oscar Luengo

Hay realidades que se resisten a la razón y al entendimiento, porque pertenecen al ámbito más hondo del espíritu. La Semana Santa en Calanda es de esas realidades. No se puede explicar. Se respira en el aire rasgado por los tambores y bombos.

Orgulloso pueblo teñido de morado que comparte una Fe heredada, transmitida de generación en generación como un legado que forma parte de la identidad más pura.

Cada Amén que precede el reinicio del toque en el Vía Crucis. El silencio expectante durante el canto del Pregón. La solemnidad litúrgica con olor a incienso de la Soledad. El último Padre Nuestro que sucede al Entierro y que inicia una cuenta atrás que dura un año entero.

¿Cómo explicar un sentimiento? por Ana Agorreta Colera

Ana Agorreta Colera

La semana santa es uno de los momentos más especiales y esperados del año para los calandinos.

Unos pocos días de duración y sin embargo son semanas previas de preparación y dedicación, de ensayos en las cofradías para que todo salga perfecto, de poner a punto los tambores y bombos y una vorágine de túnicas para ir impecables.

También son momentos de reencuentros con amigos y familiares que tal vez hace tiempo que no se ven.

Es tradición y pasión, y también es familia y amistad.

La peana del Nazareno al detalle

La parte frontal la preside el escudo de la cofradía que consta de los 3 clavos y la corona de espinas, justo debajo un ángel y sus lados dos apóstoles con cetros.

En 1989, la peana se renovó y se añadió una magnífica obra tallada en madera por M. Cortés. Esta cuenta con una ornamentación vegetal y floral que rodea varios pasajes de la Pasión de Jesús, y cada esquina está custodiada por un ángel que sostiene un objeto. Encima de la misma 4 son los pebeteros donde se alojan los mecheros para el fuego durante la procesión.

«Semana Santa: Pasión, Tradición y Familia» por Marta Espada Aguilar

Marta Espada Aguilar

Pasión, devoción, familia y amistad. Estas son algunas de las palabras que definen la
Semana Santa para mí. Días en los que el sonido de los tambores y cada uno de los
reencuentros con amigos y familia refuerza el significado de esta celebración, si cabe.

Cuando cesan los redobles el Sábado Santo, comienza la cuenta atrás para el próximo año.
Aunque los tambores queden en silencio, el vínculo que nos une sigue vivo.

Pasión, devoción, familia y amistad. Estas son algunas de las palabras que definen la
Semana Santa para mí. Días en los que el sonido de los tambores y cada uno de los
reencuentros con amigos y familia refuerza el significado de esta celebración, si cabe.

Cuando cesan los redobles el Sábado Santo, comienza la cuenta atrás para el próximo año.
Aunque los tambores queden en silencio, el vínculo que nos une sigue vivo.

Pasión, devoción, familia y amistad. Estas son algunas de las palabras que definen la
Semana Santa para mí. Días en los que el sonido de los tambores y cada uno de los
reencuentros con amigos y familia refuerza el significado de esta celebración, si cabe.

Cuando cesan los redobles el Sábado Santo, comienza la cuenta atrás para el próximo año.
Aunque los tambores queden en silencio, el vínculo que nos une sigue vivo.

Pasión, devoción, familia y amistad. Estas son algunas de las palabras que definen la
Semana Santa para mí. Días en los que el sonido de los tambores y cada uno de los
reencuentros con amigos y familia refuerza el significado de esta celebración, si cabe.

Cuando cesan los redobles el Sábado Santo, comienza la cuenta atrás para el próximo año.
Aunque los tambores queden en silencio, el vínculo que nos une sigue vivo.

«Cuando Buñuel prescindió de los tambores» por Jordi Xifra

Tomás Gascón con Luis Buñuel tocando el tambor en Semana Santa Calanda 1963

De todos es sabida la pasión de Buñuel por los tambores y por la tamborrada de Calanda. Sin esta pasión hoy quizá la Semana Santa calandina no tendría la difusión que tiene. Buñuel fue, sin duda, su gran “relaciones públicas”. Su buen amigo, el escritor y poeta calandino José Repollés Aguilar, explicó a Max Aub a propósito de la familia Buñuel: «Ya don Leonardo fue de los primeros en ves¬tirse de soldado romano, y luego continuaron haciéndolo todos los hijos. Por¬que yo se lo he visto hacer a Alfonso muchísimas veces, y Luis lo hacía también todos los años. Luego don Leonardo, cuando llegaba Semana Santa, subía al lugar donde se reúnen, que siempre es en el mismo sitio, una especie de cuar¬telillo donde los quince o veinte hombres se visten y eso. Llegaba don Leonar¬do y les daba una cantidad, que me parece que eran veinte duros, y le estoy hablando del año 1908, del año 1910 y del año 1912, cuando veinte duros, oiga, era para hincharse de comer carne y de beber vino y aún les sobraba di¬nero para hacer una merienda de Pascua. Luis continuó haciendo lo mismo que hacía su padre. Y cada año, cuando venía, subía lo mismo al cuartelillo ese, como si fuera un rito. Al llegar a Calanda subía donde estaban los putuntunes y charlaba un rato con ellos. Bueno, y entonces les dejaba una cantidad esplén¬dida. Ya en aquellos tiempos Luis les daba 500 pesetas. Pero es que luego, después de la guerra, cuando Luis ya no pudo venir, Alfonso continuó hacién¬dolo, y delante de mí lo ha hecho todas las veces, seis, ocho y diez años». Esta pasión por la Pascua llegó hasta la creación por parte de Buñuel, siempre según el propio Repollés, de unos toques tamboriles. «Hay uno dice Repollés que es creación de Luis. Y Luis le dio nom¬bre. Uno de los toques de tambores es, por ejemplo, la marcha palillera. Y otro que, como digo, es de Luis, es: me la han cascao, me la han cascao. Le encan¬ta esto. Le encanta. Este es un toque de los que le gustan. Y le lla¬ma él así: “el toque del me la han cascao”. Y allí, en Calanda, pues el toque del me la han cascao es un toque muy curioso y muy espectacu¬lar».

«Representar a Calanda» por Carlos Palos Sáez

Jornadas Nacionales Calanda 2014

Mi sentimiento calandino, forma parte de mi ser. Desde que mi infancia transcurrió por el añorado barrio de la cantarerías en compañía de mi abuelo Manuel el Quiquín y mi abuela Isabel la Parreta. Las dos manifestaciones más importantes de la tierra baja siempre fueron la jota y nuestra tradición tamborilera. En ese ambiente crecí y forman parte de mi vida.

Llevar el nombre de Calanda por todos los rincones de nuestra geografía, ha sido y será el adn para muchos de los que formamos parte de la tradición de nuestro pueblo desde hace años.