Han pasado cinco años ya desde la primera vez que viví en primera persona la Semana Santa calandina. Trabajar en el periódico La COMARCA me ha permitido, desde entonces, conocer cada año a los verdaderos protagonistas de la fecha más señalada del calendario bajoaragonés, las personas. Cofrades, pregoneros, rompedores locales, grupos y familias enteras capaces de transmitir con una mirada una gran cantidad de sentimientos encontrados. Y después de todo este tiempo puedo asegurar que no hacen falta años, ni semanas santas enteras… Bastan cuatro segundos para entender que en Calanda, por Semana Santa, se vive una experiencia especial y diferente, cargada de tradición pero también de sentimientos y valores humanos.
