Cofradía Jesús Nazareno de Calanda - Paco Rabal

Francisco Rabal – “Viernes Santo en Calanda”


En la casa de Buñuel
por su familia habitada,
alguien suyo me empujó
hasta la vieja baranda
“Desde aquí, Luis Buñuel,
siempre este día se asomaba”.
Y miré con emoción
a la gente de la plaza,
sus tambores impacientes
y sus túnicas moradas.
Faltaban pocos minutos
para “romper la hora” exacta,
las doce del mediodía
y un tambor se impacientaba.
Me vistieron como visten
a un sacerdote o a un papa.
Alguien pensó que a un torero,
sin montera y sin espada.
Y colgándome el tambor
fui donde ya me esperaban.
Sonó el reloj de la Iglesia
su primera campanada.
Como un trueno impresionante
miles tambores tronaban.
Tocaban niños, mujeres
y hombres con pasión y rabia,
que golpeaban se diría
desde el fondo de su alma.
Pronto la piel del tambor
tendría la sangre que mana
de aquellas manos furiosas
que acarician y trabajan.
Cuando estremecido me iba
y retumbaban las casas,
pasó una madre muy joven
que en un cochecico empujaba
donde un bebé diminuto,
con su túnica morada
y un tamborcico pequeño,
tensa y nueva su membrana,
agarraba los palillos
y al aire golpes le daba.
El niño “rompió la hora”
cuando nació esta semana.
El colectivo inconsciente,
un Buñuel por las ventanas,
el redoblar los tambores
y una emoción muy extraña,
sin apenas darme cuenta
me hizo llorar en Calanda.

Alpedrete, 13 de marzo de 1998