Cada individuo tiene sus costumbres, sus creencias y sus gustos dependiendo de la cultura y
religión de la que proviene. Cada uno tiene, hasta incluso, su propio calendario.

Un calendario, por definición, es un sistema de representación estructurada del paso del
tiempo, organizado en días, semanas, meses y años.

Alejandro vallés
Alejandro vallés

A parte de tener el año natural, creo que muchos calandinos tenemos el privilegio y nos
permitimos el lujo de estructurar el año dependiendo de la Semana Santa. Así que me atrevo a
decir que para muchos de nosotros el año también acaba y empieza cada sábado Santo a las
14h.

Al cesar los redobles se produce una sensación extraña en la que cada uno tendrá sus propios
sentimientos. Unos pueden sentir paz y plenitud, otros tristeza o nostalgia por el final, sé de
alguno que le gustaría tirar el tambor por los aires y no saber nada de él hasta el año siguiente,
reflejando así un sinfín de horas acumuladas de ensayos y procesiones. Podemos estar de
acuerdo en que sentimos todas estas emociones al mismo tiempo y eso hace que entendamos
las miradas y los abrazos sin tener que decir nada.

Justo antes de vivir todo ese cúmulo de sentimientos, quince minutos antes de las 14h, por la
megafonía municipal se anuncia lo siguiente:

«En recuerdo y memoria de mosén Vicente Allanegui y de todos los calandinos y
calandinas fallecidos, vamos a rezar un Padre Nuestro y al terminar la oración, en
honor y respeto a todos ellos, interpretaremos todos juntos la marcha palillera.»

Quizás algunos no sean conscientes, pero desde 1948 rendimos cada año un recuerdo especial
de quince minutos, durante el cese de los redobles, a mosén Vicente Allanegui, creador de la
marcha palillera, así como a los calandinos y calandinas fallecidos. Este momento se ha
convertido, sin duda, en uno de los más emotivos de nuestra Semana Santa.

Es en esos segundos de megafonía en que nos damos cuenta de que todo está acabando, de
que todo llega a su fin. Nuestras campanadas son las cornetas que anuncian el cese de los
redobles y nuestras uvas son nuestros últimos palillazos que resuenan en esa palillera frenética
de cada año. Una palillera de familia y amigos, nerviosa, al límite, loca, anunciando que todo
tiene su final y su nuevo comienzo.

Alejandro Vallés

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Cofradía Jesús Nazareno de Calanda

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo