Fue la pasada Semana Santa 2023 cuando surgió la idea de realizar un manto a nuestra patrona, la Virgen del Pilar. Para ello, la Junta de la Cofradía valoró esta iniciativa, la cual aceptó gustosamente y sin dudarlo.
Antes de todo hemos de preguntarnos qué significa realizar un regalo como este a nuestra patrona. Pues es una muestra de amor y gratitud hacia nuestra madre, pero también una forma de petición, de promesa, de esperanza… Esto demuestra la gran relevancia que para nuestra cofradía tiene este homenaje, un sentimiento de unión donde todos los cofrades, con sus diferencias y similitudes nos unimos en un mismo fin, pues ese es el verdadero mensaje de una cofradía.


Tras varias reuniones con los Mayorales, se escogió el modelo, se materializó la idea y llegó el día de rendir este homenaje a nuestra patrona. Este no podía ser otro que el día de Convivencia de la Cofradía, un sábado 23 de marzo de 2024. En esta fecha nazarenos y nazarenas nos reunimos para compartir un día de reencuentro y de alegría en los días previos a la fiesta que nos une y por la cual existimos.
La celebración comenzó en nuestro querido Templo del Pilar, casa de todos los calandinos, la cual estuvo presidida por nuestro párroco Mirko y nuestro anterior sacerdote, Pablo Roda. Como reflejo del amor a la Virgen del Pilar y a nuestra cofradía, asistieron un nutrido grupo de cofrades. Bajo el altar se pudo ver ya colocado el manto a entregar, el cual no podía ser de otro color que el morado, en terciopelo e hilo de oro. El diseño se basa en el escudo de la cofradía y motivos vegetales, un manto fino y elegante, muestra como siempre, de nuestro buen hacer. En su reverso puede leerse la inscripción “La Cofradía de Jesús Nazareno con todo nuestro cariño a nuestra patrona la Virgen del Pilar. 23 de marzo, Semana Santa 2024”.
Este fue un momento de fe, de emoción, nostalgia y como no, de alegría. La misa fue ofrecida por los cofrades difuntos, pues de ellos poseemos su legado. En su homenaje participaron distintos cofrades haciendo las lecturas, en clara unión entre los cofrades presentes y los que, por desgracia, ya no se encuentran con nosotros.
Terminada la misa, se procedió a la bendición del manto y nuestro estandarte, el cual no pudo hacerse antes por razones de la pandemia. Para ello, nuestro sacerdote nos hizo trasladarnos a la Capilla del Milagro, donde tras una pequeña oración, se realizó la bendición.
Finalmente llegó el momento que aguardaba todo el mundo, era el momento de colocar el manto a la Virgen del Pilar, acto que tuvieron el privilegio de realizar Daniel y Rubén. Todos podéis comprender lo que significó para nosotros, como calandinos, como creyentes y como nazarenos… Como muchas veces se dice, no hay palabras para expresarlo, solo nuestro interior lo sabe.
El manto lucía indescriptible en nuestra patrona. Por fin, un deseo de muchos nazarenos se hacía realidad; dentro de los más de 80 mantos que tiene nuestra Virgen, se encuentra el de nuestra cofradía. Tal fue el sentimiento que no hubo asistente que no quisiera una foto con la Virgen con nuestro manto puesto, realizando una foto final de todos los participantes en la celebración, foto que pasará a la historia de nuestra cofradía.
Podemos decir e incluso afirmar que se trató de un momento de profunda emoción y significado para todos los cofrades, pues simboliza nuestra devoción y fe inquebrantable como lazo de unión entre nuestra cofradía con la Madre de todos los aragoneses.
Consideramos que este acontecimiento nos fortalece como comunidad y reafirma nuestra identidad, recordándonos que nuestra devoción va más allá de las procesiones y actos litúrgicos, es un sentimiento de unión, que nos une generación tras generación en un mismo sentimiento como hermanos de la cofradía “Jesús Nazareno”.
Daniel Aguilar Sanz, Juan Manuel Bernad del Río y Rubén Medina Ibáñez.

