“El nuevo Jueves Santo de siempre” por Joel Ibáñez Bondía

El vía crucis al calvario para mi gusto es la procesión mas bonita, cargada de sentimiento y con el carácter religioso mas marcado, se mezcla esa seriedad propia de la fé con esas ganas inmensas de desenfundar tambores y bombos.

La ascensión al monte calvario es uno de los momentos mas mágicos que he experimentado, las sensaciones que recorren mi cuerpo en cada silencio, en cada estación y padre nuestro rezado con esas voces inigualables en la megafonía, en ese cruce con las penitentes descalzas y las cruces un “piso” encima tuyo en el camino, con esa penumbra, con ese olor a romero, a tomillo, a Semana Santa, a Calanda, todo acaba de empezar.

Vía Crucis Semana Santa de Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)
Vía Crucis Semana Santa de Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)

Por estas fechas del año pasado, mi amigo Juan Franco me llamó y me dijo que de este año no pasaba, este año cumplimos lo de sacar una cruz en el Calvario, esta vez sí y para que eso sucediese si o si, me exclamó: “Y nos la vamos a hacer nosotros.”

El Calvario siempre lo subía con mi tambor, y por suerte tuve la bonita experiencia de subir el “Nazarenico” y bajar el Cristo hace ya unos cuantos años, pero esto era algo nuevo y yo sabía a quien dedicarle esta nueva manera de vivir el Jueves Santo.

Los interesados en el tema de la cruz éramos varios y una cruz para 6 era poco, a si que decidimos hacer 2 y sacarlas turnándonos 3 por cada cruz, las cruces son idénticas en medidas, que por cierto no las sé, pero si se la cara que puso la gente al sacarlas por la puerta de la iglesia y los “flashes” de las cámaras de los turistas eran directamente proporcionales a las medidas.

Vía Crucís al Calvario - Semana Santa Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)
Vía Crucís al Calvario – Semana Santa Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)

Llego el Jueves Santo y casualidades de la vida el día de antes me fastidié el tobillo en el trabajo, espere levantarme con el asunto mejor de como me había ido a la cama, pero no, fui a urgencias a las 5 de la tarde, llevaba el tobillo inflamadísimo , ya había llamado a Juan para decirle que mi puesto en la Peana peligraba y a mi amigo Roberto que se hiciera a la idea de que este año al Calvario no sacaba su tambor…. Una vez en el médico, me dieron antibiótico y reposo, no estaba roto pero al límite ¿como me podía pedir reposar a las puertas de la semana mas grande de año? Le dije “lo siento pero no”.

La enfermera me dejo un tobillo lo más sujeto posible con un vendaje perfecto y con el medicamento cada 8h no me dolía, al llegar a casa me probé el zapato y en ese momento llamé a todos y dije, sea como sea pero yo esta semana cumplo.

Decidimos juntarnos para cenar en cuadrilla, una mesa en la plaza de los mártires, picoteo, pastel de pimiento y amigos, los de siempre, todo empezaba como dios manda, mientras cenábamos y comentábamos, mi tobillo se resentía y creo que solo se me pasaba cuando los putuntunes aparecían por la plaza a por otro cambio de guardia.

Vía Crucís al Calvario - Semana Santa Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)
Vía Crucís al Calvario – Semana Santa Calanda 2018 (Foto de Manuel Cobano)

Llego el momento y sin muchos de los presentes saberlo, e incluso familiares no tener ni idea de lo de la cruz, nos escapamos a cambiarnos, y ¿el tambor? Me decían… “si que lo tengo en la cochera del Chavo” respondía ….

Una vez en la iglesia llegó el momento de sacarlas a procesionar, fue indescriptible, la plaza hizo un “ooooo” y a mi se me rizaron todos los pelos del cuerpo, ver ese par de cruces a la par, al eco de los tambores y bombos, eso fue algo histórico.

Tengo que reseñar el momento de llegar a las puertas del Calvario, mis amigos Alberto y Chavo que saben lo que es para mi cruzar el arco del mismo y los recuerdos que me trae por con quien lo hacía años atrás me dieron esa sorpresa, pararon y me dijo Chavo: “Cambio” , en ese momento me paso la cruz y tengo que confesar que me caían las lagrimas, mil recuerdos en mi cabeza, esta iba por ti yayo.

Durante el ascenso y descenso, tamborileros nos daban agua y las cocoteras estuvieron pendientes de nosotros en todo momento, mi tobillo en cada piedrecica y cambio de firme me comentaba que si me acordaba de él , pero la verdad es que no, las sensaciones eran más fuertes que la molestia y lo del reposo era historia.

Una vez acabada la procesión me fui directo a dormir llevándome una de las experiencias más bonitas de mi vida y prometiendo que: Muy fuerte tiene que ser el motivo para que esa cruz con una chapa en la que reza el año y los nombres de mis 5 compañeros no suba al calvario cada Jueves Santo.

Desde estas líneas aprovecho a mandar un abrazo a mis compañeros: Juan, Adrian, Alberto, Javier y David, nos vemos en la Iglesia a las 00:00h, otro año más.

Joel Ibáñez Bondía

A %d blogueros les gusta esto: